Los portavoces, ¿nacen o se hacen?

Post Dani

En el mundo de la comunicación saber trasladar la idea que quiere trasmitir la compañía de una manera clara resulta, en ocasiones, complicado, dependiendo de quién sea el interlocutor.

Es una habilidad que puede ser clave para triunfar en el mundo de los negocios. Elegir el portavoz o portavoces de las compañías va de la mano del éxito empresarial y, por tanto, una decisión que no debe tomarse a la ligera.

Como todo en la vida, hay personas con una capacidad innata para expresarse y, por lo tanto, para atender a los medios de comunicación y hacerles llegar el mensaje de una manera correcta. Pero no todo el mundo tiene esa capacidad. Por ello, es clave que las personas que van a ser imagen de la compañía trabajen este aspecto, para transmitir el mensaje con nitidez, claridad y concisión.

  • Interiorizar el mensaje: Los portavoces deben conocer perfectamente el mensaje de la compañía que deben hacer llegar a la opinión pública y deben creérselo, para transmitirlo de manera firme.
  • Confianza: A la hora de expresar la idea principal, debe mostrar confianza en lo que comunica, evitando todo tipo de frases vacías, recargadas y sin contenido. Comunicar con soltura y fluidez aporta credibilidad al mensaje. En muchas ocasiones, por tratar de embellecer el mensaje terminamos por lograr el efecto contrario, resultando cargantes y no lanzamos correctamente la idea.
  •  Conocer los medios: Debe conocer los distintos soportes y la importancia del tiempo en cada uno de ellos. En televisión y radio se premia la concisión, las ideas claras e ir al grano. Debemos evitar respuestas largas y enrevesadas que dificultan que se comprenda el mensaje. En prensa, por su parte, es vital que quede claro el mensaje y, con sutileza, hacérselo ver al periodista para que lo destaque. En este sentido, es fundamental conocer a la perfección qué puntos buscamos potenciar y destacarlos o citarlos siempre que veamos una mínima posibilidad.
  •  Mensaje no verbal: Los silencios prolongados o malos gestos pueden hacer perder la credibilidad del portavoz, por lo que, además, de tener interiorizado el mensaje, debemos cuidar mucho estos pequeños detalles que pueden tirar por tierra una perfecta comunicación. Una sonrisa a tiempo evita males mayores.

Para pulirlo y perfeccionarlo, es clave que los portavoces y directivos de las compañías se formen en esta materia, conociendo todos con claridad las ideas y mensajes que se han de transmitir para hacerlo llegar de manera concisa y directa a la opinión pública.

Cuidar hasta el más mínimo detalle en la comunicación del mensaje puede hacer que sea todo un éxito o el mayor de los fracasos.

Daniel Gil Larrayoz

Socio Gabineteseis

@danigillarrayoz

Linkedin

www.gabineteseis.es

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